Aprendí a "discernir para ser libre"

        Thu Hien FAS Group

 

        Seguí la formación en Apoyo Espiritual (FAS) organizada por los jesuitas en el Centre Spirituel du Châtelard en Lyon. Esta formación duró cinco meses.

        Con todo mi corazón, le doy gracias al Señor por este entrenamiento. Estoy muy contenta. Es una gran gracia la que he recibido. Me permitió crecer en mi experiencia personal: crecimiento espiritual y humano.

        Primero descubrí que el Señor está presente en los momentos difíciles de la vida, y que es hermoso. Me dio muchas cosas buenas, ya que siempre miraba con miedo los eventos del pasado. El Señor me invita a salir de este pasado para recibir la vida. Me pide que cambie mi perspectiva de mí mismo. La gracia del Señor es siempre mayor.

        Además, en esta formación aprendí a “discernir para ser Libre" ; Intento no dejarme influir por el exterior. En el discernimiento, siempre hay un área de incertidumbre (el riesgo del futuro permanece). La historia no ha terminado: ¿cuál es el deseo de Dios para mí? También me di cuenta de que este deseo a menudo está oculto por mi propia voluntad. Me ayudó a aprender la libertad interior para decidir mientras aceptaba un área de incertidumbre. Esto me da la fuerza, la confianza y el coraje para asumir una responsabilidad de formación.

        En el corazón del discernimiento, existe el combate espiritual; entonces, ¿cómo podemos vivir esta lucha? Este entrenamiento me hizo darme cuenta de que no estoy solo en esta pelea. Dios siempre está conmigo. En el combate espiritual es necesario estar anclado en la oración para decidir sobre mis elecciones en la fe. Es el lugar que me permite crecer en la fe.

        En mi opinión, estos cinco meses en Châtelard fueron como un largo retiro, lo que me llevó a plantearme la pregunta: ¿cuál es el lugar de Dios en mi vida? La formación me ha dado los medios para acoger con alegría y esperanza la misión que se me pide. Por eso me siento preparado para la misión. Las dificultades ya no me asustan, al contrario, el Señor me anima a confiar en Él, a confiar en mí. También es un llamado a compartir mi experiencia con los jóvenes en el futuro.

        Finalmente, me gustaría agradecer a mi Superiora, mi Vicario, las Hermanas de la Comunidad de Grands Champs, las Hermanas de la Abadía en el bosque y todas las Hermanas vietnamitas que me ayudaron, acompañaron y animaron a participar en esta formación.